Capitulo 1 - Ella

 Las calles de tenebra suelen ser ruidosas e incomprensibles para los ojos ajenos, es una ciudad caótica, llena de criaturas salidas del mismo infierno, dispuestas a hacer lo que sea con tal de sobrevivir. En una noche como está, algo nublado y de aire fresco, a lo lejos, escondidos en la azotea de un viejo y abandonado edificio, se encontraba un grupo de jóvenes con una sed de aventuras y justicia, quienes estaban a la mira de su próximo objetivo; una discoteca que era usada como tapadera. El objetivo era claro, destruir el sitio y huir sin ser vistos, el problema fue que las cosas no salieron como lo esperaban. Poco antes de jalar el gatillo, fueron interceptados por la policía, uno por uno fueron devueltos con sus padres, excepto dos de ellos, Zully, una pequeña zombie sin la capacidad de hablar correctamente y su hermano, Cachi, Un zombie travieso, la mente maestra tras la idea de volar en pedazos la famosa discoteca.

Después de un par de minutos llega un joven de apariencia cansada, pero seria. Zaid, su maestro, fue enviado en nombre de Marlon y Mr.Darius para buscar a los dos niños. 

Apenado, pero firme, habla con el oficial, este dejando libre a los dos pequeños zombies, solo que está vez con una advertencia: "ya pronto no podrán escapar tan fácil de la ley" esto llegó a Zaid como un golpe de realidad, es verdad, pronto será la graduación y ya no podrá seguir protegiendo a sus alumnos.

De camino a el laboratorio el ambiente era deprimente, ni siquiera el pollo que llevaban para la cena lograba calmar la situación, y así, de la nada y sin aviso, Cachi se pronunció.

— ¡Ellos son los malos y lo sabes! ¿Porque debería de disculparme? ¡Solo quiero hacer el mundo un lugar mejor! 

— Así no funciona el mundo - dijo Zaid, Las cosas suelen ser más complicadas, a tu edad solo deberías de preocuparte por la escuela.

— ¡¿Pero porque?! ¡Ya soy grande!

— Después de tu graduación podrás hacer lo que quieras, por ahora solo tienes que escuchar a tu padre ¿Cómo crees que se debe de estar sintiendo en este momento?

Y como una bofetada junto con el frío de la noche, golpeando en lo más profundo del alma, se encendió la culpa, la culpa de saber que a pesar del peligro había olvidado algo importante, a su padre y a la promesa que le hizo. Perdido en sus pensamientos Cachi no noto que ya habían llegado, está vez se sentía tímido, indefenso, como si todo ese valor se hubiera desvanecido por completo, sin darse cuenta ya estaba frente a el las consecuencias de sus actos, su padre, Marlon, lo miraba con desaprobación, sin esperar a explicaciones, solo se dignó a decir cuatro palabras.

— ¿Pensaste en Zully? -con tono de voz levemente elevado.

Y es ahí donde casi su mundo se derrumba, Cachi estaba al borde de las lágrimas, sabía que contestar a su padre sería inútil, en un momento de "matar dos pájaros de un tiro" llevó a su hermana a una misión que incluía armas y un ataque a una discoteca cuando deberían estar en casa jugando. No habían excusas, solo había el sentimiento de culpa por no ser un buen hermano.

Luego de ese momento incómodo, el DR.Darius rompe el hielo ofreciendo comer todos juntos el pollo frito, todos menos Zully quien ama a los pollos y es incapaz de siquiera pensar en comer uno por voluntad propia. Durante la cena la conversación estuvo entre los adultos mientras que Cachi y Zully solo estaban al borde del sueño. Ya rendidos, Marlon los mira como duermen en el sofá.

— ¿No son adorables? -una voz suave y burlona se escuchaba desde la entrada.

— ¿Caitly? Dijo Marlon, ¿Qué haces aquí a estas horas?

Ahora, el enojado y preocupado padre temblaba nervioso ante la presencia de una mujer, pero no cualquier mujer, es su amor secreto, su razón de vivir y (lamentablemente) solo su compañera de trabajo. Con pasos alegres Caitly se acerca a la mesa para comer algo de la sobras, sin modales y de movimientos rápidos apenas y deja el hueso de la pierna de pollo, cosa que no deja más que enamorado al gran Marlon. Ante tal escenario, Zaid no podía más que estar un poco asqueado y con formalidad decide irse, no sin antes decirle unas palabras a Marlon.

— No seas tan duro con ellos, ya solo es cuestión de tiempo para que salgan al mundo y de ese mundo no podrás protegerlos.

— lo sé -dijo Marlon. Pero, en el fondo, aún siento que son mi bebés ¿Sabes? No puedo evitar preocuparme, sobre todo por—

Un viento como ningún otro azotó la puerta y al derribarla interrumpió las palabras de Marlon, tras ella, La silueta de un hombre. Un hombre que al ponerse bajo la luz, revelaba un rostro desfigurado, empapado a pesar de no estar lloviendo, suplicando clemencia.

— ¡OH POR TODOS LOS CIELOS! ¡QUE ALGUIEN ME AYUDE! ¡ELLA! ¡ELLA! ¡NO HAY SALVACIÓN!

— Parece ser que entró otro loco - pensó Darius.

— ¡ELLA ME HIZO ESTO! ¡¿DE QUÉ ME SIRVIÓ SER SU SIRVIENTE?! NO...no... - con un suspiro casi cae contra el piso.

— ¡Hey! Oye que te pasa, ¿Quién te hizo esto? - preguntó caitly mientras sostenía el cuerpo del hombre moribundo.

— No dejes...No dejes que encuentre esto, joven - entregándole una pequeña servilleta casi legible, caitly la guardó en su bolsillo. 

A los pocos segundos se escuchó un suspiro de alivio, el hombre había fallecido, esto está algo que siempre pasaba en tenebra, es solo que en esta ocasión había algo extraño, algo que no quedaba claro, y entre la confusión y las ganas que tenía el DR.Darius de estudiar el cuerpo del hombre, para su sorpresa este se estaba tornando de color verde, muy rápidamente, algo que no solo los puso en alerta sino de que ya afuera del laboratorio se encontraba la C.I.Z sin preguntar y con nada de delicadeza entran en el laboratorio solo para no encontrar nada más que dos zombies y una humana comiendo pollo mientras dos pequeños zombies dormían en un sofá viejo. 

— ¡¿DONDE ESTÁ CAÍN?! - gritó uno de los oficiales.

— ¿Caín? Yo no conozco ningún caín, es más, podría enlistar a todos los zombies que han pasado por mi laboratorio y te aseguro que entre ellos no hay ninguno con tal nombre.

— ¿Presidente?

— ¡Ese mismo soy yo!

En ese momento un oficial de alto rango se acerca a la mesa y con la mirada fija en el doctor, deja escapar una risa un poco tímida.

— ¡Presidente! Mil disculpas, pensábamos que había entrado un intruso, un prófugo de la justicia usted me entiende.

— No, no le entiendo, expliquese - con una cara incrédula reta al oficial.

— ¡Bueno señor presidente! - ya con un tono más molesto. Es que ese zombie es, un zombie muy muy buscado¿Sabe? No queremos que su familia esté en riesgo por ese criminal. ¡No! Queremos protegerlos y por eso necesito saber si ha visto algo extraño ¿Ha visto algo extraño?

— No.

— ¡Excelente señor presidente! En ese caso, nos iremos de aquí, pero recuerde - acercándose a su oreja y en forma de susurro le dice: cualquier error que usted cometa será reportado, y todo su teatro de doctor se caerá en pedazos. 

Con una última mirada, fría y sin alma, el oficial se marcha de la escena, no sin antes mover con sus zapatos un par de escombros de la puerta que aún estaba en el piso. La noche después de ese evento no fue más que tensión, el cuerpo de ese hombre 'caín' ahora estaba escondido en la parte más profunda y segura del laboratorio. Maravillado por ver un zombie transformándose, el doctor Darius no dejaba de pensar en el porque este hombre era tan importante, las palabras que decía no dejaba de sonar en su cabeza "ella" "ella me hizo esto" ¿Qué querría decir con eso? La sola idea de saber que tiene en su poder algo que va más allá le emocionaba, la sola idea de tener más poder le estaba consumiendo, es ahí cuando es interrumpido por su aprendiz, Caitly, quien con preocupación intenta desviar los pensamientos de su jefe, logrando esto con éxito después de un par de minutos cantándole una canción de cuna.

Marlon por su parte ya se encontraba acomodando a cada uno de sus hijos en sus habitaciones, primero la pequeña Zully, su hija consentida, su preocupación más grande, la sola idea de exponerla al mundo exterior le aterra, aunque sabe que sobreprotegerla solo hará que se atrase, no puede evitar recordar cuando ella era una bebé. Por otro lado, Cachi, su hijo más pequeño, es a sus ojos un desastre, un niño que solo sabe meterse en problemas y arrastra a su hermana a ellos. Aunque existe el deseo de que madure y sea responsable, en el fondo a veces le hacen gracia las ideas alocadas que tiene su pequeño de un mundo de paz y libertad. No puede evitar dejar caer una pequeña risa cuando deja a su hijo dormir en la parte de arriba de la litera, su lugar favorito. Ya con la mente despejada no puede evitar pensar en el hombre que llegó de imprevisto.

— ¿Qué tendrá ese papel? - se preguntó a si mismo mientras veía el reloj en la cocina.

Ya era muy tarde para pensar en eso, pensó, y con ese sentimiento se fue a dormir, no sin antes dejar un par de notas en la mesa, notas que solo el entendería.





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